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domingo, 15 de septiembre de 2013

Falacias económicas sobre el precio de la gasolina


En el debate sobre los precios de la gasolina en Colombia, se entra a menudo en ciertas falacias en el racionamiento económico. A continuación discutimos algunas de ellas:

1-      Como somos un país productor y exportador de petróleo, los colombianos deberíamos tener derecho a un precio inferior.

Si bien somos un país exportador de petróleo, tambien somos un país que debe importar gasolina, porque la que se produce internamente no alcanza para el total del consumo nacional. Según los datos del DANE, en los seis primeros meses de 2013 importamos gasolina por valor de US$296 millones. Salvo la que entra por las fronteras especialmente la de Venezuela, esta gasolina es necesaria pagarla al precio internacional. Si en Cúcuta se consigue gasolina barata, es porque sus habitantes se están beneficiando del enorme subsidio que le da el gobierno de Venezuela al consumo interno de gasolina. Política por lo demás absolutamente inconveniente, pero allá ellos. Si resultamos beneficiados,  bienvenida esa gasolina, pero esa no podría ser la razón para que copiáramos su modelo.

Aún en el caso en que fuéramos autosuficientes en gasolina, ¿cuál sería el precio? Tanto para el refinador de petróleo (si producimos aquí en Colombia) como para el importador,  su principal determinante de los costos sería el precio de su materia prima, el petróleo crudo. No podríamos aislarnos de los vaivenes del precio internacional.    

Pero alguien podría argumentar: ¿y por qué el petróleo para refinación debemos adquirirlo al precio internacional? La respuesta es simple: porque ese es el costo de oportunidad de ese bien.  No tendría justificación que obligáramos a los productores de café, de flores, o de cualquier otro producto de exportación a vendernos sus productos a un precio inferior al que le pueden pagar en el exterior. Tampoco sería conveniente obligar a ello a Ecopetrol o a cualquiera de los refinadores o importadores privados.

Obviamente, lo ideal sería que existiera libre importación de gasolina, de tal manera que Ecopetrol tuviera que competir con la gasolina importada y ello la obligaría a reducir sus costos de producción. Pero aun así, no creo que ello incidiría mucho en el precio al productor. 

2-      Los impuestos a la gasolina son muy altos y es necesario reducirlos.

Partamos de la base de que es conveniente que exista un  impuesto al consumo de la gasolina. Hay dos razones para ello, justificadas por los teóricos de la tributación. En primer lugar, el consumo de gasolina genera externalidades negativas al resto de la sociedad, que están representadas en emisión de gases de efecto invernadero y en la congestión vehicular. El impuesto a la gasolina es entonces un típico impuesto “Pigouviano” ( en honor a Arthur Pigou, economista inglés que desarrolló la idea) es decir,  busca que el costo privado de un bien se aproxime al costo social asociado a su consumo ( o a su producción según el caso).

En segundo lugar,  el  impuesto a la gasolina es un mecanismo indirecto para que el usuario de las vías públicas pague por el mantenimiento de las mismas. Como no sería posible ni eficiente instalar sistemas de peajes en todas las calles y carreteras del país, al pagar por la gasolina estamos pagando por la utilización de esas vías. Es un  impuesto que  cumple con el llamado “principio del beneficio”, quien más se beneficie de un bien público debería contribuir más  a su financiación.

Los impuestos representan en Colombia un 28, 5% del valor de la gasolina, sumando el impuesto nacional, la sobretasa y el llamado Margen Plan de Continuidad de Abastecimiento (1%), que tiene como beneficiario a Ecopetrol. Este último es que el no tiene ninguna justificación. Fue creado supuestamente para remunerar a Ecopetrol de las “inversiones en el plan de continuidad para el abastecimiento del país y específicamente la expansión del sistema Pozos Colorados –Galán .. y parte del montaje del poliducto Mansilla- Tocancipa” , según reza la resolución vigente del Ministerio de Minas y Energía

Los sistemas de transporte de combustible tienen hoy sus propias fórmulas tarifarias, que les deben reconocer sus costos eficientes, que incluyen la amortizacion de las inversiones, y no se necesita ningún ingreso adicional para el transportador.  Por otra parte, no tiene ninguna justificación que una empresa industrial y comercial, y menos si tiene participación privada, sea beneficiaria de  impuesto alguno.  Pero esta eliminación solo bajaría el precio de la gasolina en un 1%.

La reforma tributaria que aprobó el Congreso el año anterior (Ley 1607 de 2012, art 167) eliminó el impuesto global y el IVA a la gasolina, y lo reemplazó por el impuesto nacional, que se fijó en $1050 por galón, cifra que deberá ser ajustada cada año según el comportamiento de la inflación. Esta fórmula tiene la ventaja de que su valor es fijo por unidad consumida, es decir, no se afecta hacia arriba o hacia abajo por cuenta de un incremento en los precios internacionales del petróleo. Para un impuesto pigouviano, esto es lo más conveniente: los gases de efecto invernadero no suben o bajan según el precio de los combustibles: siguen constantes por unidad consumida.  

Es necesario señalar, por otra parte, que el impuesto a la gasolina es progresivo: incide más en el gasto de las personas de ingresos medios y altos, que son los que utilizan automóvil particular. El peso del impuesto en un pasaje de transporte público es bastante pequeño.  

Si el Congreso quiere reducir el precio al consumidor de los combustibles, debería empezar por eliminar el "margen de continuidad". Podría también reducir los impuestos, tanto nacionales como municipales.  Y el gasto del gobierno debería reducirse en el mismo monto. Personalmente, no me parece conveniente que lo haga, por las virtudes que tiene este tributo, que  señalé más arriba, y por las inflexibilidades hacia la baja que tienen los gastos del gobierno.  

3-      Los altos costos de los combustibles (ACPM y gasolina) hacen inviable la actividad de transporte.

Este es el argumento que permanente repiten los transportadores de  carga. Si sube el precio de la gasolina o del ACPM, y si el sector de transporte tiene un esquema que se parece bastante a uno de competencia perfecta (de hecho algunos transportadores se quejan de que hay demasiada competencia),  todos los transportadores subirían sus precios, como lo enseña cualquier texto de microeconomía elemental. Como en principio la demanda por transporte de mercancías es inelástica (no baja significativamente porque suba el precio), los transportadores no se van a ver afectados en sus ingresos.

4-      Debemos tener una gasolina barata porque los ingresos de los colombianos son bajos.

Fue el argumento que utilizó Juan Gossain en su artículo publicadoen el Tiempo en agosto del año anterior.

Un razonamiento semejante se lo escuché a un profesor en un foro realizado el año pasado en la Universidad Javeriana, pero aplicado a la salud. Decía más o menos lo siguiente: los servicios médicos y los medicamentos en Colombia son carísimos, porque absorben una proporción mucho mayor del gasto de un colombiano, frente a lo que se gasta, por ejemplo en Estados Unidos. El gobierno por lo tanto debería subsidiar los bienes y servicios asociados a la salud hasta que representaran una proporción igual a la de otros países más ricos.  

Según estos análisis, la fórmula para que los colombianos salgamos de pobres, es sencillísima: como hoy el ingreso per cápita de un colombiano, en paridad de compra del poder adquisitivo, está en 11 mil dólares, frente a US$50 mil de un norteamericano promedio, debemos obligar a todos los productores  de alimentos, vestuario, vivienda, bienes de entretenimiento, etc,  a reducir sus precios, de tal manera que todo colombiano esté en capacidad de adquirir, con sus ingresos, la misma cantidad de bienes y servicios que adquiere un  norteamericano. Vendamos todos los bienes al 22% de lo que hoy se cotizan. Con esta sola medida alcanzamos en nivel de vida a los Estados Unidos.

Si alguien alega que los productores no podrían vender a esos precios porque perderían dinero, la respuesta también es sencilla: que el gobierno subsidie. Por cada peso de ingreso nacional generado, el gobierno le regalaría a cada colombiano $4,50 pesos. No nos preocupemos por preguntar de dónde va a sacar el dinero el gobierno para pagar los subsidios. De alguna parte saldrán. ¿Quien dijo que los ingresos del gobierno por impuestos están atados al producto de un país?

Como se ve, no es mucho el margen que tiene el Estado para reducir el precio de la gasolina. Mucho menos ahora que la Corte Constitucional tumbó la norma que permitía que el Fondo de Estabilización de precios de los combustibles, que permitía ahorrar en épocas de precios bajos para subsidiar en las de precios altos.

Lo único que podria hacer, de una manera responsable el Congreso (que es a quien corresponde), es reducir el impuesto nacional a la gasolina y al ACPM o la sobretasa municipal. Pero el mismo congreso y los consejos municipales deberían reducir el gasto para garantizar el equilibrio fiscal. No creo que lo hagan.
 

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