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sábado, 22 de agosto de 2015

El déficit de cuenta corriente en Colombia y su relación con la devaluación


Explicaremos en esta entrada el concepto de déficit en cuenta corriente, y presentaremos algunos datos sobre la situación colombiana.
 
Conceptos básicos. ¿Qué es un déficit en la cuenta corriente?
Para entender qué el déficit en cuenta corriente, es conveniente empezar por imaginarnos una situación en las finanzas individuales de un individuo llamado Pedro. Pedro pudo ganar durante un mes $10 millones,  pero si gastó solo $8 millones, tuvo un superávit de $2 millones. Si por el contrario, en lugar de  gastar $8 millones, gastó  $11 millones, tuvo un déficit en su “cuenta de operaciones corrientes” por $ 1 millón .  Ello solo pudo ser posible si aumentaron sus pasivos con el resto de personas (un amigo, un banco, etc.), o bien porque disminuyeron sus activos, por ejemplo, sus billetes o sus cuentas en el banco.

En principio, no puede considerarse negativo que un agente económico tenga un déficit durante un período de tiempo.  El déficit temporal de un hogar puede explicarse porque adquirió una casa  y se financió con un crédito hipotecario. En el futuro se va a ahorrar los gastos en arrendamiento. Una empresa en crecimiento puede ser deficitaria en un período de tiempo, porque sus  egresos totales en gastos operativos, administrativos y de capital son superiores al valor de sus ventas. Su déficit lo financia,  bien llamando a los accionistas a capitalizar la compañía, o bien obteniendo créditos de los bancos o del mercado de capitales (emitiendo bonos).  En ambos casos aumentó sus pasivos con el resto de agentes económicos.
 Los problemas derivados de un mayor endeudamiento se pueden presentar, bien porque se utilizaron los recursos en proyectos no rentables, o bien porque la magnitud de las deudas hizo que se comprometiera en su servicio una proporción importante de los ingresos corrientes. Ante una caída pequeña en los ingresos, se puede presentar una situación de insolvencia.
Otro riesgo puede derivarse de que el perfil de los pasivos no se ajustó a la naturaleza de las inversiones: un proyecto de inversión con 10 años de maduración se financió por un ejemplo con un crédito pagadero a un año.  La empresa, en este último caso, debe solicitar la renovación del  crédito cada año, pero puede llegar el momento en que el acreedor se niegue a aceptar esa solicitud. La empresa puede entonces enfrentar un problema de liquidez.  

Desde el punto de vista de un país,  el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos  es el resultado de la suma algebraica de todos los saldos positivos o negativos de los agentes residentes en ese país, trátese de personas naturales, jurídicas, o del gobierno.  Si el gasto total supera el ingreso total, el país tuvo un déficit en su cuenta corriente, y ello debería reflejarse en un saldo de signo contrario en la cuenta de capital. 

Así como no es problema que una persona o una empresa tenga déficit en sus cuentas corrientes, es perfectamente posible e incluso deseable  que un  país en vía de desarrollo financie al menos una parte de su inversión interna con recursos provenientes del resto del mundo, porque los recursos del ahorro interno no son suficientes para atender todas las oportunidades de inversión, sean de naturaleza privada (ampliación de fábricas, construcción de casas) o pública (carreteras, escuelas, etc.)

Para volver al ejemplo de Pedro, qué pasa si incurrió en déficit, es decir en endeudamiento, para financiar viajes, almuerzo en restaurantes de lujo, ropa fina, etc? Que ese endeudamiento, no es sostenible. Tarde o temprano tendrá que ajustarse a la realidad y vivir con lo que se gana. También puede aumentar sus ingresos si decide trabajar más, cobrando menos por su trabajo. Ese ajuste lo puede hacer voluntariamente (se dio cuenta a tiempo del error que estaba cometiendo) o forzadamente, comienza a incumplirle a los bancos y estos le cancelan su tarjeta de crédito.
Una manera de ajustarse, desde el punto de un país, es la devaluación de la moneda nacional. Ella encarece los productos importados y reduce el precio en moneda internacional de los productos exportados. Es la manera de forzar a todos los Pedros de un país a apretarse el cinturón, consumiendo menos, y a hacer que suban sus ingresos en moneda nacional, incentivándolos a trabajar más y a vender más. 

La devaluación puede tomarse un tiempo en producir sus efectos. Pero es de todas maneras preferible a que el ajuste sea forzado, es decir que los mercados internacionales le suspendan la financiación, como le pasó a Grecia recientemente o a Argentina en el 2001.

El caso de Colombia

El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de Colombia ha crecido de una manera importante en los últimos años. Pasó de  del 2,9% del PIB en el 2011 al 5,2% en el 2014, y los estimativos iniciales de varios analistas lo estiman en niveles del 6% en el 2015. Porqué esto puede ser un problema? ¿Cuál es la relación de este déficit con la elevación que se ha presentado en el precio del dólar en el último año?
Para entender el origen e implicaciones del déficit en cuenta corriente colombiano es necesario tener en cuenta el enorme peso que adquirieron las exportaciones de petróleo en el total de exportaciones colombianas, los abundantes recursos de inversión extranjera directa que llegaron vinculados  a esa actividad, la consecuente revaluación del peso colombiano, y la caída en las ventas a Venezuela. Todo ello se tradujo en un debilitamiento de la base exportadora agrícola e industrial.
En efecto, los altos precios del petróleo, y en menor medida un incremento en la explotación, se tradujeron en que su participación en el total de las exportaciones colombianas pasara de ser del 17% en 2007 a un 51% en el 2014. El alza de precios motivó también un crecimiento en la inversión extranjera vinculada a la exploración o explotación petrolera. Mientras entre 2005 y 2009 habían llegado con ese destino US$12400 millones, entre 2010 y 2014 llegaron US$ 23200 millones.   

A  pesar del incremento importante en las exportaciones petroleras, el déficit en la cuenta corriente con relación al PIB aumentó del 2% en el 2009 al 3,3% en el 2013, antes de que se presentara la descolgada de precios.  Pero la entrada neta de capitales externos que llegaban al país, especial, pero no únicamente vinculados al petróleo, eran del 2,6% del PIB en el 2009, y del 5,1% en el 2013. Además de inversiones directas, también entraron al país inversiones de portafolio, motivadas por el diferencial de tasas de interés vigentes en los países desarrollados (fundamentalmente Estados Unidos y Europa) y las existentes en el país.  Es decir, entraban al país más recursos por capitales externos frente a los que salían por el déficit corriente. Pese a que el Banco de la República trató de intervenir en el mercado cambiario acumulando reservas, no pudo impedir que la abundancia de dólares se tradujera en una revaluación del peso de 15% en términos nominales y 19% en términos reales (es decir teniendo en cuenta los diferenciales de inflación) entre diciembre del 2009 y diciembre del 2013.
Esto es claramente un síntoma de la conocida “enfermedad holandesa”, que consiste en que el auge en la exportación de productos primarios se traduce  en un debilitamiento de la base exportadora de los otros productos. A todo ello se vino a añadir que las ventas a Venezuela, segundo gran cliente de las exportaciones colombianas, descendieron de US$ 6 mil millones en 2008 a US$1980 millones en el 2014. Mientras tanto las importaciones totales de Colombia, animadas por unos precios menores en pesos colombianos crecieron entre el 2008 y el 2014 a una tasa anual del 9% en dólares.

En este contexto, no es sorprendente que la caída en los  precios de petróleo haya producido una devaluación de magnitud en el peso colombiano, de un 53% entre julio del 2014  Julio del 2015.

¿Cuáles son las alternativas de la política económica frente a  esta situación? Por un lado, hay consecuencias importantes en el crecimiento económico. El Banco Central ya ha bajado sus proyecciones de crecimiento económico para el 2015 al 2,8% (frente a un 4,8% en el 2014). Normalmente, se esperaría que la política fiscal y la política monetaria del Banco Central  actuaran para contrarrestar el ciclo económico,  mediante una ampliación del gasto público y a través de la baja en la tasa de interés, sin embargo, ambas soluciones tienen limitaciones. El gobierno va a experimentar una importante caída en los ingresos que dependen del petróleo por dividendos  e impuestos,  ampliando el déficit en una proporción importante. Por otra parte, en el año 2011 el Congreso aprobó una regla fiscal, que le obliga a seguir una senda rigurosa de decrecimiento en el “déficit fiscal estructural”, es decir, el déficit ajustado por el ciclo económico.  Para cumplir la regla fiscal, el gobierno debe reducir el nivel de gasto, pero si incumple dicha regla, o si decide cambiarla, enviaría un mensaje negativo a los mercados internacionales de capital y  a las calificadoras de riesgo.

En la política monetaria también hay dilemas difíciles. En la medida en que la devaluación se transmita vía costos hacia la inflación interna, como ya se ve, el Banco de la República podría  subir las tasas de interés. Aún más, si la Reserva Federal decide subir tasas, el Banco de la República no tendría otra alternativa distinta que seguir su ejemplo. En los próximos meses las autoridades económicas deberán resolver necesariamente estos dilemas.  
 

3 comentarios:

marti05 dijo...

Don Francisco Azuero y de ese "enorme peso que adquirieron las exportaciones de petróleo en el total de exportaciones colombianas" ¿cuánto fue reintegrado al país por los exportadores? Gracias

Libardo Rico Ortiz dijo...

gracias profe...

Diego Agudelo. dijo...

Gracias.