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sábado, 24 de diciembre de 2011

Algo más sobre la fusión de las empresas de servicios públicos de Bogotá

El autorregulador del mercado de Valores descartó una posible manipulación en las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá, cuyo precio cayó con posterioridad a las declaraciones de Petro.








Después del anuncio del alcalde electo de Bogotá, Gustavo Petro, de su voluntad de fusionar las empresas de servicios públicas de Bogotá, la acción de la Empresa de Energía de Bogotá cayó un 16,66% entre el 5 y el 7 de Diciembre (cuando la Superintendencia Financiera suspendió la negociación de la acción), frente a la cotización que tenía el 2 del mismo mes. Si bien se ha presentado una recuperación, el precio de la acción cerró ayer en $1135. La acción sigue estando en un 10% inferior al valor del día 2. En el mismo lapso de tiempo, el índice General de la Bolsa de Colombia descendió un 1,7%.


Lejos de reconocer su error, el alcalde electo no aceptó ninguna responsabilidad en el comportamiento del mercado. Simplemente dijo que la caída había sido el resultado de una especulación. Acaba de salir publicado el informe del autorregulador del mercado de valores (AMV). que investigó el comportamiento de la acción de la empresa en los días críticos. Su conclusión es clara: “para las fechas de análisis el mercado tuvo un comportamiento ordenado. Si bien se aceleró la tendencia bajista de la acción, para AMV los patrones de comportamiento de los agentes responder a la información disponible y no permiten concluir que intermediarios de valores o inversionistas hayan producido abusos de mercado relacionados con la formación de precios”. …."Con base en la información preliminar adelantada, AMV descarta una posible manipulación del precio de EEB en los días 5, 6 y 7 de Diciembre de 2011”.


Es lógico que si quien va a a ejercer como presidente de Junta de la Empresa de Energía anuncia que los intereses de los minoritarios no van a ser tenidos en cuenta, sino que se van a supeditar a los del accionista mayoritario, a quien supuestamente le interesa financiar el déficit de la empresa de Acueducto, los accionistas minoritarios se asusten. Fue precisamente lo que sucedió en esos días.


Para entender la complejidad de la operación que propone Petro, es bueno que recordemos la estructura accionaria de la Empresa de Energía de Bogotá y de sus filiales en los negocios de generación y de distribución de Energía Eléctrica. El Distrito tiene en la Empresa de Energía de Bogotá una participación del 76% (era del 81% hasta Octubre pasado, cuando entró un 5% de nuevos accionistas). Es decir, allí tiene el distrito un absoluto control. El único freno que tiene es el código de gobierno corporativo, que le obliga a respetar a tratar a los accionistas minoritarios en forma “equitativa, respetuosa y prioritaria”. Su actividad operativa principal es la de transmisión de Energía.


Las dos filiales principales que están en el negocio de la electricidad en Colombia son EMGESA (en el de generación) y Codensa (en el de distribución). En cada una de estas empresas tiene el 43,2 de las acciones ordinarias (las que dan derecho a voto). La gran mayoría del resto de acciones ordinarias le pertenece al grupo italiano ENEL, quien adquirió el control de la empresa española Endesa, antiguo accionista mayoritario, en Febrero de 2009.


Tanto en Emgesa como en Codensa, el distrito tiene el 100% de acciones preferenciales, que no tienen derecho a voto, pero gozan a cambio del derecho, consagrado en los estatutos de ambas sociedades, a percibir un dividendo que se paga de preferencia respecto al que corresponda a las acciones ordinarias, y de un derecho de reembolso preferencial en caso de liquidación de la compañía. El sistema de las acciones preferenciales es una figura legal consagrada en el Código de Comercio, y muy utilizada en el mercado tanto en el mercado de valores colombiano como en el internacional. En nuestro paía ha sido una figura interesante para vincular un socio estratégico que se encargue de la operación del negocio, y es una alternativa para vacunar a las empresas de servicios públicos frente a la politiquería. Por negarse a perder el control, el Consejo y la administración distrital no han podido conseguir un socio para la Empresa de Teléfonos de Bogotá, que sigue perdiendo valor.


Si la administración del alcalde Petro quiere que el Distrito retome el control de Emgesa y de de Codensa, no tiene sino una alternativa: comprarle al socio privado su participación. El precio sería acordado con el socio estratégico. ¿Será que vale la pena para el Distrito hacer semejante esfuerzo financiero, cuando existen tantas necesidades en movilidad, en educación y en salud?


P.D. Mañana domingo 25 de Diciembre, en el programa Veredicto del Canal Capital se transmitirá un debate entre Diego Otero, como defensor de la fusión de las empresas, y el suscrito, como fiscal. Invito a todos los lectores a que vean el programa y voten al final para que determinen quién tiene la razón.


Cordial saludo a todos, y feliz Navidad.

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