Comparta este contenido

Share/Save/Bookmark

domingo, 30 de noviembre de 2014

Sistema de remuneración de Congresistas, Magistrados y Jueces, un círculo vicioso infernal


El actual sistema de fijación de los incrementos en remuneraciones para congresistas, altos dignatarios públicos y magistrados de altas cortes es perverso. Urge una modificación urgente, en pro de la sanidad de las finanzas públicas. 
Antes de la Constitución de 1991 el sistema de remuneración de los congresistas  dependía de leyes que ellos mismos expedían. Cada vez que decidían aumentarse los sueldos se generaba una amplia polémica nacional, pero no obstante lo anterior, se comían la vergüenza y as aumentaban los sueldos. No había normas en el reglamento del congreso sobre  conflictos de intereses ni sobre impedimentos.

Buscando resolver esta situación, la Constitución de 1991 en su artículo 187 le quitó esa responsabilidad a los congresistas.. Se estableció que su asignación salarial "se reajustará cada año en proporción al promedio ponderado de los cambios ocurridos en la remuneración de los servidores públicos de la administración central", según certificación que expida la Contraloría General de la República.
La remuneración del Congreso  por otra parte, determina automáticamente la de otros funcionarios públicos, como Magistrados de las altas cortes, Procurador y  Contralor. Arrastra, por su parte,  la de Magistrados de Tribunal, jueces, fiscales y procuradores judiciales, entre otros cargos.
Aparentemente, el problema estaba resuelto. No iba el país a estar expuesto  a los escándalos recurrentes derivados de que el Congreso se fijara sus propias  remuneraciones. Era de esperarse, por lo tanto, que los incrementos salariales fueran moderados.
¿Qué pasó entonces? Muy sencillo. A principios de los años 90 se realizaron incrementos importantes en la remuneración de todos los funcionarios de la rama judicial distintos a los magistrados, en proporciones que en muchos casos sobrepasaron del 100%.  El propósito era el de “nivelar “  la remuneración de estos funcionarios, de tal manera que no hubiera una diferencia muy grande con las de los magistrados de las altas cortes. Como consecuencia de lo anterior, un Magistrado de Tribunal, que en esa época ganaba $900.000, pasó a ganar $1,8 millones.  No es cierto, como lo dicen los dirigentes de Asonal Judicial, que el Gobierno Central hubiera incumplido la promesa de realizar una nivelación salarial que estableciera una diferencia razonable entre la remuneración de los magistrados de las altas cortes y la de los demás funcionarios de la rama judicial.
Aparte de esta situación, también se presentaron incrementos importantes en la remuneración real de los miembros de la Fuerzas Militares y de Policía y  de los trabajadores de la salud (1994). así como de los maestros (1995). Posteriormente, bien mediante leyes  o mediante decretos  del Gobierno, se han incrementado las remuneraciones de otros funcionarios públicos de la administración central nacional: ministerios, departamentos administrativos, superintendencias, establecimientos públicos, unidades administrativas especiales, comisiones de regulación, etc. En muchos casos, estos incrementos han sido plenamente justificados: se trataba de asegurar, dado el  perfil técnico de muchas entidades, que se aumentara la probabilidad de retener y atraer personal altamente calificado. En otras ocasiones, simplemente se trataba de responder a presiones políticas.
 Ello incidió directamente en el crecimiento de la remuneración ponderada de la administración central,  en los términos de la metodología utilizada por la Contraloría para  realizar el cálculo exigido por la Constitución.   Es decir, ello aumentaba el salario de los congresistas,  de los Magistrados de las Altas Cortes, del Procurador, y del Contralor.
 Como resultado de este proceso, mientras en 1991, un congresista se estaba ganando $714.665 en el 2013 se pasó a ganar $24.054.347[1] . Según mis cálculos,   y apoyándome en el DANE, el índice de precios al consumidor se multiplicó por  8,2  veces entre 1991 y 2013, mientras el ingreso nominal de un congresista se ha multiplicado por 33.  Quiere esto decir que, en pesos de 1991, un congresista se está ganando hoy $2.933.000.  El incremento en su ingreso real (es decir, descontado el efecto de la inflación) se ha multiplicado por un factor de 3,1. Han tenido un incremento real anual promedio del 6,6%. No hay nada que indique que su productividad haya crecido en la misma proporción.
En el mismo período, el salario mínimo real ha mejorado solo un  39%,  con una tasa anual de crecimiento del 1,5%. El resultado ha sido que, mientras en 1991 un congresista o un magistrado ganaba  13 salarios mínimos, hoy gana 41. Esta diferencia es escandalosa. Como lo señala un artículo de Luis Hernando Barretopublicado en Razón Pública, en la mayoría de países de la  la proporción entre los ingresos de los congresistas y los ingresos promedios de un país  está alrededor de 3 veces. En Colombia esta proporción está en 17
Esta situación es claramente insostenible. En primer lugar crea un incentivo perverso a los congresistas: periódicamente estarán presionando  a que se aumenten los salarios de cualquier sector de empleados del gobierno central, porque saben que ello incidirá en el promedio de incrementos,  con los cuales se les aumentará a su vez su ingreso. En segundo lugar, nunca será posible mantener la diferencia porcentual entre los magistrados de las cortes superiores y los otros empleados de la rama judicial. Se presentará una situación semejante el mito de Sísifo, se hará la nivelación, pero rápidamente crecerá la diferencia entre los magistrados de las Altas cortes y sus subordinados, lo cual generará otro incremento en la remuneración de estos, y así sucesivamente.
Es urgente cambiar este esquema perverso.  Propongo que se presente un acto legislativo que establezca que el incremento de los Congresistas y de todos los funcionarios que tienen sus ingresos atados a ellos se ajuste anualmente en un porcentaje igual al índice de precios al consumidor certificado por el DANE. Se mantendrá en el tiempo su ingreso real, que, como ya vimos, es suficientemente alto.





[1] Tomo esta información del artículo del archivo del diario El Tiempo. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13178157


 

3 comentarios:

Guillermo Torres Zambrano dijo...

Francisco:

Se trata de un análisis muy juicioso y muy documentado. Creo que es el tipo de información con la cual se debe trabajar para saber, por ejemplo, si vale la pena votar por el congreso y para poder pedir cuentas a quienes lleguen a estos altos puestos. Muy interesante la propuesta para que el salario suba en proporciones racionales y justas como se espera para cualquier colombiano.

Guillermo Torres Zambrano

w. garibello dijo...

Profesor Azuero, respecto al auge del Bitcoin (http://www.dinero.com/economia/articulo/bitcoin-crece-desafia-estados-del-mundo/208342) ¿cómo puede esta moneda afectar la economía?

Gracias

w. garibello dijo...

Profesor Azuero, felicitaciones por su reconocimiento como académico en la ACCE.

William Garibello
MBA Uniandes